22 | 10 | 2019

JauaElías Jaua Milano

Los pueblos no se van a dejar sacrificar de nuevo en aras un modelo que les ofrece hambre para hoy y migajas para mañana

Los acontecimientos de las últimas semanas no dejan lugar a duda de que los pueblos son sabios. El contundente rechazo popular al gobierno de Macri y sus políticas en Argentina; la crisis institucional en Perú; la agitación social en Colombia, lamentablemente en medio de una nueva matanza de dirigentes sociales, las protestas sociales y la inestabilidad política en varios países de la región; la rebelión popular en Ecuador, en desarrollo, son evidencias de que nuestras sociedades están curadas en salud contra el recetario neoliberal.

A todos nosotros nos vendieron y aplicaron esareceta en los inicios de la década de los 90, bajo el principio activo de larestricción monetaria como antídoto contra el mal de la inflación. Privatizar,reducir “gasto” social, congelar salarios; liberar importaciones y precios,flexibilizar relaciones laborales,eran los principales pasos a seguir para curar nuestros males económicosoriginados en el “populismo”. “Aguantenun poquito, el ajuste es por un tiempo corto, después la copa de champaña sederramará sobre todos”, era el metarelato de los corifeos monetaristas deentonces, y lo sigue siendo de los de hoy.

El remedio fue peor que la enfermedad. A finales dela década de los 90 del siglo XX, el Producto Interno Bruto (PIB) de la regiónhabía caído drásticamente, la pobreza y la desigualdad se profundizaron, seprodujo una drástica desindustrialización y pérdida de soberanía sobre nuestrosrecursos; el caos y la violencia social y política imperaban en todas nuestrasnaciones, entre otros males agravados.

En la primera década de este siglo XXI, la lucha denuestros pueblos contra el modelo neoliberal a lo largo de la última década delsiglo pasado generó las condiciones para la emergencia de un liderazgodemocrático popular que alcanzó el poder político en la mayoría de los paísesde América Latina, permitiendo el desarrollo de un modelo económico soberano einclusivo en cada uno de esos países.

Nosotros, el pueblo venezolano, con el ComandanteChávez, fuimos precursores de esa insurgencia con la rebelión popular de 1989;la rebelión militar de 1992; la victoria electoral de 1998 y la aprobaciónpopular de la primera Constitución blindada contra el neoliberalismo, lavigente Constitución Bolivariana de 1999.

La recuperación de la gobernabilidad económica, ladefensa y restauración de la soberanía sobre nuestros activos y recursos; larestitución de los derechos laborales y sociales; la expansión del poder adquisitivodel pueblo trabajador, el apoyo y financiamiento masivo para la producciónnacional, entre otras medidas de sana intervención del Estado en cada uno denuestros países, durante el periodo de los llamados gobiernos progresistas,permitieron que en conjunto nuestra región mantuviera un crecimiento sostenidodel PIB; se redujera la histórica brecha de desigualdad social y con ello lapobreza y nos convirtiéramos en la región de mayor estabilidad política delmundo y con importantes avances en la integración y la unión de nuestrospueblos.

Al contrastar los dos modelos y sus resultados, anadie puede extrañar lo que ocurre en estas horas en las calles de Ecuador yotros países hermanos. Los pueblos no se van a dejar sacrificar de nuevo enaras un modelo que les ofrece hambre para hoy y migajas para mañana. Lospueblos probaron que se puede vivir con igualdad, justicia y dignidad y van aluchar por eso, siempre van a luchar.

Aquí en nuestra Patria, debemos desechar cualquierduda acerca de la imperiosa necesidad derecuperar nuestro modelo de gobernabilidad económica. Si queremos evitar malesmayores, debemos desoír los cantos de sirena del fundamentalismo monetarista.En medio de la agresión y el bloqueo económico, es cuando más alejados debemosmantenernos de la falacia neoliberal.

Hoy más que nunca está vigente aquella frase delComandante Chávez “El neoliberalismo es el camino al infierno” y lareafirmación de nuestro camino económico en el Plan de la Patria del 2012, elque aprobamos por estos días hace 7 años cuando elegimos por última vez a HugoChávez como Presidente. Chávez nos dejódicho en ese plan: “Seguiremos moldeando un sistema de relaciones sociales deproducción, sustentado en los valores del saber y el trabajo; al servicio de lasatisfacción plena de las necesidades humanas de nuestro pueblo”.

Con Bolívar decimos, vacilar es perdernos. Es porel camino de Chávez y no por otro que nuestro pueblo despejará el horizontehacia un buen porvenir. Neoliberalismo ¡Vade retro!

Fuente:

Horizonte en disputa – Blog de Elías Jaua

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