Viernes, 14. Diciembre 2018

Este sábado 22 de septiembre llegó a las costas venezolanas, específicamente al Puerto de La Guaira, el buque hospital "Arca de la Paz" (He Ping Fang Zhou), proveniente de China. Esta embarcación brindará asistencia médica para el pueblo venezolano, en un contexto en el que el bloqueo financiero impuesto por Estados Unidos ha afectado el acceso a medicinas e insumos especializados para atender diversos padecimientos. 

El mismo cuenta con 8 pisos, 300 camas y 120 médicos de más de 20 especialidades, dispuestos a brindar sus servicios, con una aproximación muy distinta a la del anuncio de Estados Unidos sobre su Buque Hospital USNS Comfort para brindar "ayuda humanitaria" a migrantes venezolanos en zona colombiana.

Ante su ingreso a costas venezolanas, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, aseguró que esa es la forma correcta de hacer diplomacia en el mundo: con cooperación. "Y no levantando las voces agoreras de la guerra, del intervencionismo". O lo que es lo mismo: no apelando al chantaje de intercambiar acceso militar por asistencia médica, mientras el Pentágono busca ampliar su influencia militar en la región, con ejercicios conjuntos en territorios latinoamericanos.

De hecho, las ambiciones estadounidenses quedan reveladas con las reacciones ante la acción convenida por China y Venezuela. "Es una señal de los esfuerzos de alcance de China y las ambiciones de Pekín de expandir gradualmente su influencia militar en el exterior", afirma la agencia Associated Press, replicada por The New York Times y el Nuevo Herald, parte del aparato mediático al servicio de los intereses de Estados Unidos.

Recordemos que durante su visita a Latinoamérica en agosto pasado, el jefe del Pentágono, James Mattis, había adelantado que Estados Unidos enviaría el Buque Hospital USNS Comfort a las costas colombianas para atender a migrantes venezolanos en ese país.

Eso, a la par de amenazar de manera velada a los países que pisó con "cuidar" sus relaciones con potencias como, precisamente, China, contra la que Washington ha embarcado una guerra arancelaria y que, junto a Rusia, ha ido poniendo en jaque la hegemonía estadounidense en la región.

El relato de la "crisis humanitaria" se contradice

Una de las principales banderas para promover la invasión militar en Venezuela es justamente el relato de "crisis humanitaria" que desde 2016 han amplificado en torno al país. En ello se destaca, no solo la fabricación mediática de una situación de desastre que requiere atención, sino la idea de una rotunda negativa de las autoridades venezolanas a recibir la ayuda ofrecida.

Este último elemento se contradice de manera tajante con la llegada del "Arca de la Paz". El gobierno venezolano acepta esta ayuda de China, pero bajo un marco de respeto y de cooperación interinstitucional que contrasta con las amenazas "humanitarias" que suponen los constantes ejercicios militares encabezados por Washington con países como Colombia y Brasil, vecinos directos de Venezuela, más las declaraciones de voceros políticos estadounidenses.

Eso, además de la ya conocida estrategia estadounidense a través de las figuras de "ayuda humanitaria" para intervenir en países, con casos como los de Somalia, Haití o Sudán del Sur, en los que el resultado ha sido desastroso, paradójicamente, en el aspecto humanitario.

Además de las declaraciones del alto mando norteamericano, el propio presidente Donald Trump ha asegurado en varias ocasiones "no descartar" la opción militar, mientras que en mayo del presente año el vicepresidente Mike Pence destacó que Trump haría "lo que sea necesario", al ser consultado sobre la posibilidad de intervenir militarmente.

"Misión Armonía" en el despliegue diplomático chino

Desde que el gobierno chino pusiera en marcha el "Arca de la Paz" en 2008, Venezuela es el país número 38 que lo recibe, y será la última parada en la "Misión Armonía", gira por varios países emprendida desde junio del presente año, como destaca el medio chino Global Times.

Su arribo a puerto venezolano coincide con el final de la gira del presidente Nicolás Maduro en China, con la cual la cooperación entre las naciones fue reforzada en ámbitos clave, como el económico, político y militar.

En ella, ambas naciones firmaron un total de 28 nuevos acuerdos de cooperación, en áreas estratégicas como petróleo, energía, minería, oro, hierro, tecnología, educación y cultura, expuso en nota de prensa la Vicepresidencia de la República.

El He Ping Fang Zhou cuenta con 178 metros de eslora y alrededor de 14 toneladas de peso. En el mismo, viaja una tripulación de 200 personas, aunque tiene la capacidad para unas 400 más, en caso de ser necesario un mayor personal médico.

Se divide en 5 grandes áreas médicas principales, 8 quirófanos, 300 camas hospitalarias y unos 2 mil 666 dispositivos médicos, según reseña la Exponaval 2018, a realizarse en Chile entre noviembre y diciembre de este año, y en la cual estará presente la embarcación.

El portal Xinhua en su versión en español destaca también que en las instalaciones se puede atender a unas mil personas diariamente, y entre sus servicios están la atención primaria, emergencias e incluso la hospitalización.

Además de los quirófanos, en los cuales se estima que podrían realizarse hasta 60 operaciones al día, está equipado con consultorios y laboratorios.

Blindaje fronterizo y respuesta a las intenciones de Washington

Con la llegada de este buque hospital, Venezuela logra blindar su frontera marítima ante la amenaza estadounidense, ampliada por sus alianzas principalmente con gobiernos hostiles en la región.

El Gobierno Bolivariano, así, hace uso de los recursos de poder blando de la nueva doctrina militar y estratégica de China, disuadiendo a Washington y Bogotá (su principal refuerzo en la zona, ahora encabezado por el más duro uribismo encarnado en Iván Duque) de un eventual ataque militar.

"China apoya a Venezuela en la búsqueda de una vía de desarrollo propia, adecuada a su propia situación", dijo el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, durante el recibimiento al jefe de Estado venezolano en Beijing.

Eso, sumado al elemento de la creciente inversión económica de la potencia asiática en América Latina y el Caribe (hasta 2015 se hablaba de 250 mil millones de dólares), preocupa ampliamente en Washington, que ve cómo una de las principales amenazas a su hegemonía geopolítica y, por consiguiente, económica, gana terreno en el que antes fuera su propio patio trasero.

El mensaje gana en claridad y contundencia con una imagen que simboliza a la perfección el escenario geopolítico en el que coinciden las dos naciones: la entrada del buque hospital a territorio marítimo venezolano siendo escoltado con aviones de ataque ligero de la Aviación Naval Bolivariana. Venezuela y China son más aliados que nunca.

Y en Estados Unidos la fijación con Venezuela no es solo por los recursos de la nación en sí, sino por su ubicación geoestratégica en lo territorial, clave para dominar completamente el sur del continente.

Fuente: Misión Verdad

Fuente:

Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

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