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La explicación que se nos da mediante los medios convencionales es la siguiente… “El CoVID-19 tiene su origen en la ciudad china de Wuhan (provincia de Hubei) en diciembre de 2019, cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculada principalmente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos del sur de China de Wuhan. El número de casos aumentó rápidamente en el resto de Hubei y se propagó a otros territorios.

La rápida expansión de la enfermedad hizo que la Organización Mundial de la Salud, el 30 de enero de 2020, la declarara una emergencia sanitaria de preocupación internacional, basándose en el impacto que el virus podría tener en países subdesarrollados con menos infraestructuras sanitarias, ​ y la reconociera como una pandemia el 11 de marzo.Se han declarado casos en los países occidentales (entre los que destacan Italia y Estados Unidos, por el número de enfermos y muertos), en la región de Asia-Pacífico y en casi todo el planeta.A fecha 24 de marzo, se ha informado de más de 383 000 infectados en 190 países y territorios, con 16 500 muertes y más de 102 000 recuperados.

Para prevenir la expansión del virus, los gobiernos han impuesto restricciones de viajes, cuarentenas, confinamientos, aislamiento social, cancelación de eventos, y cierre de establecimientos. La pandemia está teniendo un efecto socioeconómico disruptivo, ​y el miedo a la escasez de provisiones ha llevado a compras de pánico. Ha habido desinformación y teorías conspirativas difundidas en línea sobre el virus, e incidentes de xenofobia y racismo contra los ciudadanos chinos y de otros países del este y sudeste asiático.” Esta es la información oficial resumida.

El CoVID es un virus muy pequeño, comparado con el genoma del humano que tiene 27,000 genes. Se le considera más virulento y mortal que los virus de la influenza. El CoVID-19 es tan distante en términos genéticos del SARS-CoV como para ser considerado un nuevo “beta coronavirus” que infecta a humanos. Nuestras células tienen millones de receptores, permitiendo el paso principal de agua, CO2, Oxígeno y Urea. El cuadro de infección puede variar de leve a agudo, esto depende de la cantidad de receptores CD26 (una proteína) que tenga cada persona, a mayor cantidad mayor el cuadro de infección. Las personas que principalmente cuentan con gran cantidad de este tipo de receptores son: diabéticos, hipertensos y enfermos de cáncer.  Además del estudio a nivel molecular de CoVID-19, se han hecho en China estudios epidemiológicos con modelos matemáticos, a la par que se han llevado a cabo medidas para controlar el coronavirus. Hasta el momento han logrado contenerlo y no se muestra más casos de esta, teniendo un total de 81,820 personas contagiadas y 3,285 muertes.

Anteriormente se nos decía que lo más preocupante eran las consecuencias en “países subdesarrollados” con aparente menor infraestructura sanitaria que países considerados “de primer mundo” como Italia, España, Francia y Estados Unidos. Y ahora son los que hoy encabezan las cifras de muertos, Italia y España han superado a china en cuanto a muertes, Estados Unidos superó a china en cuanto a casos de contagio confirmados y está en primera posición. Pareciera que las medidas no han sido suficientes, pero no todo se debe a que éstas no se realizaron cuando se debieron. La organización mundial de la salud (OMS), aun cuando es una institución preeminentemente científica, no está exenta de la influencia política y los intereses del imperialismo. Muestra clara de esto es que la OMS ha tardado en decir que es una Pandemia (el CoVID-19 ya tiene dimensiones globales). Es claro que estamos viviendo una crisis sanitaria más grande de nuestra época.

Los estragos causados por el CoVID-19

En México y el mundo, la cuarentena afecta a la mayoría de familias trabajadoras, ya que prácticamente se les pide permanecer en un encierro sin obtener ingresos, por tanto no acceden a la canasta y servicios básicos como agua y luz. Gran parte de los trabajadores no pueden realizar esta medida porque no hay garantías laborales que se lo permitan, pues algunos ya fueron despedidos(haciéndoles firmar su renuncia), otros sometidos a descansos forzados, reducción de salarios y los gobiernos no crean programas o medidas que realmente ayuden a los trabajadores (por ejemplo servicios básicos gratuitos durante la cuarentena), en cambio, si apoya a las empresas con créditos y reducción de impuestos, esas mismas empresas que despiden a trabajadores, o los mandan a descansar sin sueldo, o los expone a infección y propagación del virus. A casi medio mes que inicio la cuarentena en Oaxaca, ya se reflejan los estragos, ya se han presentado para la clase trabajadora, pues la mayor fuente de ingresos que recibe nuestro estado, es del sector servicios, principalmente turismo, y por esta situación los establecimientos como  hoteles, restaurantes, y lugares de atracción turística, cerraron, también afecta a trabajadores autónomos como artesanos, vendedores ambulantes, pequeños negocios locales, etc.

La burguesía y sectores de la pequeña burguesía, dueñas de las empresas, gozan del privilegio de pasar la cuarentena sin ninguna preocupación, acaparando productos básicos (alimentos e higiene), permitiendo que empresas especulen con los precios; encima critican a los trabajadores por salir, salir a ganarse la vida, los tachan de inconscientes y los culpan de irresponsabilidad. Concluyendo al final que es una cuestión de clases, pues quienes exprimen la vida del trabajador se dan el lujo de permanecer en casa sin problema. También hay burgueses intentando mantener el mayor tiempo posible su actividad económica en el país, argumentando que “unos cuantos casos no deben preocuparnos”, aun cuando las condiciones ya marcan una fase 3, tal es el caso de Benjamín Salinas Pliego, presidente de grupo salinas, quien dice que por el bien de las familias mexicanas sus trabajadores no deben parar, ya que no están en el grupo de riesgo, sin embargo, se exponen al contagio y sirven como medio para la propagación del virus, así también ignora las medidas de cuidado, en contradicción, colocan anuncios en sus tiendas (Elektra y banco azteca) para que los clientes (la mayoría de sectores populares a quienes más afecta esta situación) adelanten abonos y pagos ¿Y el bien de las familias mexicanas? Otro capitalista que dice estar a favor de las familias mexicanas y que dice preocuparse por sus trabajadores es Carlos Slim, ese mismo que es parte de FUNSALUD, fundación que estaba detrás de la reforma a la salud, con la que se beneficiaría económicamente. Otras empresas como grupo Wal-Mart aprovechan la situación para aumentar precios de productos.

La verdadera crisis del CoVID-19

Nuestro país ha sufrido varias crisis económicas, en los años de 1932, 1982 con Lopez Portillo, 1994 con Salinas, y la anterior a esta en 2009 con Calderón, entre otras. Esta crisis no es nueva, pues ya se venía dando previo al CoVID-19, sus primeros indicios en nuestro país, fue cuando se hablaba de un cero crecimiento económico y que poco después cayó hasta en un 2%, incluso se auguraba una débil recuperación de esta crisis en el año. Si bien la enfermedad que aqueja al mundo lleva por nombre “CoVID-19” (o coronavirus) la razón de esta crisis tiene otro nombre, que es “capitalismo”. En todos los países capitalistas, la burguesía está enfocada en abastecer mercados, antes que la salud de las personas.

Ahora la pandemia, la recesión económica en una semana tuvo pérdidas de hasta un 10% en la bolsa mexicana, que puede constatar en el precio del dólar. Pero ¿Y todo esto, que significa para los trabajadores?, ¿cuál debería de ser la preocupación, ante tales situaciones? Durante todas las crisis económicas, los capitalistas (los dueños de los monopolios), sólo buscan un reacomodo económico-político para superar esas crisis, mediante despidos masivos injustificados, reducción de salarios, modificación de la ley arrebatando derechos laborales, generando trabajos temporales (por contrato, honorarios, subcontratación), aumento en los precios de la canasta básica, o bien para hacerse de concesiones y recursos para asegurar a futuro sus riquezas.

Hemos mencionado consecuencias económicas directas al trabajador de crisis económicas, sin embargo también existen otras consecuencias de las crisis capitalistas. Son la tendencia a la privatización del sector público: transportes, comunicaciones, salud y educación. Todo con la lógica del capital de buscar recuperar o acrecentar su riqueza. La corrupción pregonada por AMLO sólo es la punta del iceberg de la podredumbre que el sistema capitalista genera, pero AMLO no renuncia al capitalismo. Pues se encarecen los servicios públicos o crece la deficiencia de atención, y muchas veces se culpa a los trabajadores, cuando el capitalismo es el que genera toda esta situación. Tal es el caso del Sector Salud.

Esta situación del CoVID-19 deriva el carácter de rapiña y lucro por parte de los capitalistas con la necesidad de los trabajadores, negocios de grandes farmacéuticas con sus clínicas privadas, farmacias-consultorios, laboratorios (dónde las pruebas para la detección del CoVID-19 se venden hasta en $7000 pesos), la especulación de los monopolios en estos productos. Entonces el CoVID-19 es el detonante de esta crisis. En consecuencia, podemos afirmar que el sector privado se opone directamente al acceso universal de la salud. Adicionalmente, existe una censura de la información relacionada con enfermedades (incluye el bloqueo de la producción de medicamentos, instrumentos e insumos en salud por razones de patentes). En nuestros días ha desaparecido la capacidad de la población para acceder a medicamentos o a tecnologías de diagnóstico.

Propuestas ante el CoVID-19

Los trabajadores, desempleados, etc., debemos cambiar el sistema, pugnar por una atención médica universal y gratuita, por mejor investigación científica y considerar remuneración justa en caso de enfermedad. Al sistema capitalista no le importamos, debemos tener garantía de nuestros derechos laborales, de acuerdo a lo que dispone el artículo 429, en su fracción IV de la Ley Federal de Trabajo, que señala que el trabajador tiene derecho de recibir el equivalente a un día de salario mínimo, durante el tiempo que dure la suspensión de la relación laboral, sin que pueda excederse de un mes, cuando sea declarado el estado de emergencia sanitaria publicado mediante decreto por el consejo de salubridad general, en el diario oficial de la Federación, aun así cantidad insuficiente para cubrir las necesidades más elementales, como el pago de  renta, sufragar la canasta básica, solo por mencionar algunos gastos durante este periodo de cuarentena.

Debe quedar claro a los trabajadores, ¡basta ya! de migajas o “MEJORALITOS” que arroja la patronal, que no soluciona de fondo el problema real de las condiciones de vida y de trabajo. Por ello es menester que la clase trabajadora se plantee su propia organización, para afrontar como clase los efectos de la pandemia y la crisis económica. Nuestra clase, ya lo demostró en los sismos de 2017, dónde los mismos trabajadores y sus familias mostraron solidaridad desde los rescates, apoyo con víveres, espacios comunes, etc. Y actores de los distintos partidos políticos burgueses, hicieron de la desgracia del pueblo su capital político, incluso ya hay quienes realizan esas vilezas. Por otro lado las fuerzas armadas, ejército y policía, más que apoyo sus acciones principales consistían en disuadir descontentos sociales, debidos al caso omiso del gobierno ante la situación de ese entonces. Así el plan DN III y plan marina son para efectos de control de daños, tomando control de hospitales, contratación de personal, pasando por encima de dependencias civiles, es decir una mayor militarización, que no contribuye en nada a resolver las crisis sanitaria. A continuación realizamos una serie de propuestas para estos comités:

  1. Exigir servicios básicos. La congelación de pagos en estos (luz, agua, etc.) e impuestos en pequeños negocios, durante la cuarentena.
  2. Acción conjunta contra las medidas anti obreras que realicen los patrones. En centros de trabajo exigir condiciones adecuadas para laborar, no a la reducción de salarios, ni descansos forzados o despidos injustificados.
  3. Crear comisiones en nuestros barrios: vigilancia, información (veraz, útil y actualizada), de alimentos e higiene. Rescatando el sentido humano entre los trabajadores, evitar las conductas individualistas que los monopolios fomentan. ¡Sólo el pueblo puede salvar al pueblo!
  4. Defender nuestros derechos, espacios y organización, ante la represión del Estado. Que lo hace cuando se siente amenazado por la organización de los trabajadores y sectores populares. El Estado, sin importar el gobernante en turno es obsoleto y más en las crisis como esta.

¡Lávate las manos y alza el puño! ¡Ponte cubrebocas pero no te calles!

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México

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