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Reproducimos un artículo de la página web de las FARC-EP (Segunda Marquetalia):

El excomandante del ejército de los años tristes del gobierno Uribe, general Mario Montoya, llegó a la JEP a ofrecer verdad sobre “falsos positivos” repentinamente enmudecido y con su boca cerrada. Esa boca que ordenó asesinar sin piedad a más de 5 mil muchachos y campesinos inocentes, por orden del presidente más sanguinario de la historia de Colombia, parecía clausurada definitivamente con cinta de enmascarar.

¡Cómo tiemblan ante la verdad las almas cobardes de los determinadores de crimenes de lesa humanidad desde la cúpula del Estado!

Siguiendo el guión de la más estúpida estrategia de defensa, el general guardó silencio mudo y proclamó con su gesto que, con tal de cubrir a Uribe está dispuesto a hacerse el haraquiri con el puñal de la responsabilidad. ¡No hay más trágica lealtad y complicidad con el crimen!

El derecho a guardar silencio es contrario al compromiso de aportar verdad. Ir a un juicio adversarial -como parece desear el general- con tantas e inobjetables evidencias de su participación en graves hechos de violaciones a los Derechos Humanos y sensibles infracciones al Derecho Internacional Humanitario, lo conducen directamente a 20 años de cárcel y encierro.

Al señor Montoya le hubiese resultado más fácil hablar de manera plena, detallada y exhaustiva, de la Directiva 029 del ministerio de defensa. Ese hilo conduce al ministro firmante de la Directiva, Camilo Ospina, y de éste, al presidente de la República de entonces, Álvaro Uribe Vélez, quien exigía litros de sangre para mostrar la eficacia de su Seguridad Democrática. ¿Para qué negarle ese bálsamo de la verdad a las madres de Soacha y de Bogotá, y de todas las víctimas humildes regadas en la geografía nacional?

Pero lo más sorprendente es que cuando intentó balbucear algo, lo hizo con zahiriente crueldad: “Los soldados que prestaban el servicio militar eran de estrato 1 y 2, y ni siquieran sabían cómo coger cubiertos, ni cómo ir al baño. No tenían valores, ni entendían la diferencia entre resultados y bajas, y por eso cometieron esos hechos”. “Resultados” y “bajas”… esos eufemismos son parientes de “neutralizar”, otra expresión engañosa de la estrategia comunicacional del ejército, que significa sin decirlo, muerte o asesinato. ¡Cómo utilizan estos malditos a nuestros pobres soldados!

Ojalá recuerde el exgeneral Montoya Mario, que en el diseño de la Operación Orión, desplegada el 16 de octubre de 2002 en la Comuna 13 de Medellín (donde hay homicidios y desapariciones forzadas) participó una exministra de defensa, que hoy siendo vicepresidenta del gobierno Duque, se está haciendo la morronga.

Eso han sido nuestros últimos gobernantes: crueles y sanguinarios, mientras se pavonean y se muestran al mundo con su aureola de Santos.

Vivimos en Colombia el tiempo del despertar de las conciencias. No más; no más de lo mismo. En nuestras manos está fundar un nuevo gobierno, resultado de un gran acuerdo político nacional con participación del movimiento social y político, y con el mandato de garantizar la paz de verdad, la paz completa, con justicia social, democracia verdadera y soberanía.

Mientras haya voluntad de lucha, habrá esperanza de vencer

FARC-EP, Segunda Marquetalia

Febrero 21, día de movilización y protesta en Colombia contra el mal gobierno.

Fuente:

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo

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