21 | 05 | 2019

La reunión en Chile de los jefes de Estado que pretenden lanzar un nuevo organismo regional, autodefinido PROSUR, es una aventura divisionista y una acción regresiva, que tiene como soporte el mandato del gobierno de Donald Trump a gobernantes que se han subordinado a los planes de la potencia imperialista.

Esta acción, da la espalda a todos los históricos esfuerzos que las naciones y pueblos de América han hecho en décadas, para construir un sistema de integración institucional en los marcos del derecho internacional y fortalecer el bilateralismo y multilateralismo en nuestro continente.

Aquí no es sólo el ataque frontal a UNASUR. Los es también a CELAC; ALBA; COMUNIDAD DEL CARIBE; e incluso MERCOSUR.

Así, estos gobernantes reponen el sueño imperialista de comienzos de siglo, de anexar a nuestros pueblos y naciones, violentando y pasando por arriba de nuestras soberanías e independencias.

Debilitan sustantivamente, el intento de avanzar hacia un bloque de naciones integrado, que reconoce sus asimetrías, sin la presencia tutelar y dominante de los Estados Unidos y sus socios europeos.

Estos gobernantes optan por favorecer a las grandes transnacionales de origen norteamericano y europeo y buscan debilitar la fortaleza que puede dar un bloque de naciones integradas, que se relaciona con otros bloques y potencias del mundo, en el marco de un multilateralismo creciente.

Violentan el consenso establecido por CELAC, de declarar a nuestro continente como una ZONA DE PAZ en el mundo, y buscan legitimar intervenciones militares que, necesariamente, podrían venir de los Estados Unidos y sus aliados en la región. Con trágicas consecuencias para nuestros pueblos y naciones.

De manera transversal, en Chile se rechaza la presencia de un jefe de Estado que ha declarado, en forma explícita, su odio a las minorías; a los pueblos originarios; a las mujeres; y desprecio a quienes han sido víctimas del terrorismo de estado. Chile es un pueblo con vocación de paz. El pueblo brasileño es nuestro hermano. A quien nos referimos es a Jair Bolsonaro, una persona que instiga las peores acciones atentatorias en contra de los derechos humanos.

Una tradición de política de exterior de Chile, que sólo antes rompió la dictadura cívico-militar derechista de Pinochet, pretende ahora involucrar a nuestra nación en aventuras intervencionistas dirigida hacia otro estado y país hermano. Incluso se estimula la confrontación y el conflicto en nuestro país, al ofrecer “visa democrática” a ex militares que hoy activamente llana al derrocamiento y a la violencia en Venezuela.

Rechazamos la afirmación aventurera y violentista de autoproclamarse como “guerreros contra el socialismo del siglo 21”, que nos recuerda y repone el lenguaje del dictador Pinochet y de todas las dictaduras impuestas en América, las cuales aplicaron el terrorismo de estado; la desaparición; la ejecución, e impulsaron la categoría de “enemigos internos y externos” para violar los derechos humanos en muchos países en donde cometieron atroces crímenes de lesa humanidad.

Nuestra propuesta sigue siendo el respeto a la soberanía y a la autodeterminación, doctrina que Salvador Allende fortaleció cuando gobernó Chile. Y la paz y el diálogo como instrumento para la solución política de las diferencias.

Exigimos que el actual gobernante de nuestro país, quien fue el primer Presidente Pro Tempore de CELAC, honre ahora el consenso de América, sin la presencia tutelar de Estados Unidos, de declarar y defender nuestra América como una ZONA DE PAZ.

Partido Comunista de Chile

Marzo 22 de 2019

Fuente:

Partido Comunista de Chile

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