Son las ocho de la mañana y se deja escuchar el sonido atronador de la sirena de emergencia, es la segunda ambulancia que pasa a toda marcha en menos de media hora, trayendo consigo muchas preguntas y con esto la angustia. No es el primer día con tales acontecimientos, se ha vuelto cotidiano escuchar la sirena de emergencia de las ambulancias repetidamente, ya sea de mañana o a alta hora de la madrugada, esto en el nororiente de la cuidad.

En las zonas aledañas de la Unidad Medica de Alta Especialidad (U.M.A.E) del IMSS, este sonido ya es familiar, la dinámica de llegada y salida de ambulancias se ha incrementado en los últimos 15 días y es que, ¿cómo no?, si se han registrado aproximadamente más de 200 casos de contagios diarios.

El martes 14 julio, por indicación del gobernador Mauricio Vila, se abrieron las puertas del hospital temporal, habilitado en el Centro de Convenciones Siglo XXI, para atender a pacientes convalecientes y así desahogar (un poco) la capacidad hospitalaria, de igual manera para el jueves 16 de esa misma semana, se implementaron medidas para tratar de disminuir los contagios, -cosa que no ha pasado-, se instauro una restricción de movilidad (toque de queda) de 10:30 de la noche a 5:00 de la mañana del día siguiente, esto para toda la semana y se impuso la ley seca. Sin embargo, estas medidas poco han servido, el pasado 23 de julio fue el pico máximo de fallecimientos, registrando un total de 35 muertes incluida la vida de una menor de apenas tres años, a pesar de todo esto, tanto el gobierno del Estado como la SSY (Secretaria de Salud de Yucatán) mantienen el semáforo epidemiológico en naranja, poniendo en riesgo y sacrificando la salud de miles de yucatecos que salen a buscar el sustento diario. 

“Mientras en Yucatán haya capacidad hospitalaria, el semáforo se mantendrá en color naranja”, esas fueron las palabras del gobernador del Estado, Mauricio Vila Dosal quien hizo caso omiso a la recomendación del Sector Salud Federal, mismo que considera a Yucatán en semáforo rojo, mientras tanto los trabajadores del sector salud se encuentran saturados, cansados y en peligro por la falta de insumos y equipo necesario para llevar de manera oportuna su labor.

Parece ser que, al gobernador le importa más garantizar las ganancias de sus amigos, los capitalistas, que la salud de la clase obrera y popular. Recordemos que, en los primeros días de la emergencia sanitaria, cuando los contagios registrados pertenecieron a la clase burguesa de la entidad se implementaron medidas de contención, pero ahora que la clase que ha registrado mayoría de casos es la trabajadora, se ha bajado la guardia para controlar la enfermedad y con la reactivación prematura de la economía solo se ha beneficiado a los monopolios y se ha condenado a la clase trabajadora del Estado.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México