Imprimir
Categoría: Rusia

Pregunta: Ahora todos esperan con impaciencia la publicación de dos informes de la administración presidencial de EEUU: el llamado “informe del Kremlin” sobre los funcionarios y ricos empresarios rusos cercanos a las autoridades de Rusia y el informe sobre la necesidad de imponer nuevas duras sanciones económicas contra Moscú.

Si estos documentos conllevan un endurecimiento de la política sancionatoria, ¿cómo será la reacción de Moscú?

Respuesta: Es una pregunta hipotética. Hemos declarado en reiteradas ocasiones que no buscamos confrontación. Consideramos que las sanciones se imponen sin ningún fundamento. Y en cuanto a los objetivos que pretenden lograr, tampoco tienen sentido, porque en los años de vigencia de esas sanciones sus autores ya habrían podido entender que esas sanciones no podrán cambiar la política honesta, abierta y constructiva de Rusia. No se puede cambiar nuestra política independiente en el ámbito internacional, basada en los intereses nacionales, mediante presión ejercida desde el exterior. Esta política la determina el Presidente de Rusia en función de los intereses del pueblo ruso. Me parece que el hecho de que nuestra política exterior tenga un alto nivel de aceptación, pone de relieve que las tentativas de cambiar esta política exterior mediante presiones sobre las élites y determinadas empresas no tienen futuro.

No estamos interesados en exacerbar la confrontación, pero al propio tiempo no podemos permanecer impasibles viendo cómo se intenta castigar a Rusia, sea el caso con nuestra propiedad o las sanciones mencionadas por Usted, o los intentos de valerse del tema de deporte. Hay muchos factores que ponen en evidencia que, además de los casos reales de consumo de dopaje por nuestros deportistas y los de muchos otros países (casos conocidos de los que nadie hace una tragedia o suscita ruido sino los examinan de conformidad con los trámites establecidos), se instrumenta una campaña sesgada que se basa en el principio que se aplica en otros ámbitos de relaciones de Rusia con sus socios internacionales. Si no me equivoco, Richard McLaren declaró en su informe que no hay pruebas, que no saben cómo se ha hecho esto, pero saben cómo habría podido hacerse. Ningún tribunal de ningún país aceptaría semejantes acusaciones, Sin embargo, estas declaraciones bastante extravagantes sirven para tomar la decisión de apartar a Rusia de los Juegos Olímpicos.

En relación con ello, se recuerda la situación con el Boeing de Malaysia Airlines cuando, pasados tres días tras la tragedia, EEUU exigió llevar a cabo una investigación declarando que sabía quién lo había hecho y estaba seguro de que la investigación lo confirmaría.

Un caso más antiguo es el de Alexander Litvinenko. En aquella época, las autoridades británicas declaraban que la investigación confirmaría lo que sabían sin cualquier investigación. La actual ola de rusofobia es descomunal. No puede ni compararse con lo que había en tiempos de Guerra Fría. En aquella época se respetaban ciertas reglas que en la actualidad se han abandonado.

Pregunta: ¿Es peor ahora que en los tiempos de Guerra Fría?

Respuesta: En lo que se refiere a las maneras, sí. Aunque, si comparamos hasta qué punto nos hemos acercado a la confrontación en su expresión material, existen varias opiniones al respecto también. En aquella época había, por un lado, una estabilidad negativa de los dos bloques rígidos, dos sistemas mundiales: el socialista y el imperialista. Actualmente, no hay discrepancias ideológicas algunas. Todos tienen la economía de mercado, la democracia, independientemente de que pensemos de ésta. Sin embargo, existen las elecciones, las libertades, los derechos estipulados en la Constitución.

Pero aun en el contexto de la ausencia de las diferencias ideológicas, se mantiene la competencia, lo que es absolutamente normal. Pero la competencia debe ser justa. Está claro que cada país tiene métodos específicos de promoción de sus intereses, los servicios secretos, los cabilderos contratados por las organizaciones no gubernamentales para promover una u otra agenda. Es normal. Mientras, cuando nos declaran que Rusia no debe restringir la actividad de las organizaciones no gubernamentales financiadas desde el exterior, pero no tiene derecho a un trato similar con sus organizaciones no gubernamentales que funcionan en otros países, esto parece un doble rasero.

Otro aspecto en que quisiera centrar la atención. Dada la ausencia de las diferencias ideológicas, se incrementan las capacidades combativas. Esto no tuvo lugar en los tiempos de Guerra Fría.

Pregunta: Pero la carrera armamentista existía, ¿no?

Respuesta: La carrera armamentista existía en el marco de la geopolítica aplicada por ambas partes. Había una línea condicional: los países de la OTAN y del Pacto de Varsovia desplegaban sus armas a ambos lados de esta línea. Al final, la URSS se reventó. Todas aquellas guerras de las Galaxias y otros inventos desempeñaron su papel, aunque no fueron decisivos. La URSS se desintegró porque el país, la élite gobernante no se dio cuenta de que eran necesarias las reformas y cuando se dio cuenta, estos cambios se efectuaron de un modo inapropiado. Y ahora, la expansión de la OTAN hacia el Este no se regula por ninguna norma. No existe una “línea roja”.

Pregunta: ¿Y la frontera de Rusia?

Respuesta: Si partimos de que no podemos tener ningunos intereses en la región Euroatlántica, entonces sí, la frontera de Rusia es la “línea roja”. Tenemos intereses legítimos, cuando la URSS se desintegró, un gran número de rusos de repente se vieron en el extranjero. Mantenemos relaciones culturales e históricas, estrechos vínculos personales y familiares con nuestros vecinos. Rusia tiene derecho a defender los intereses de sus compatriotas, especialmente cuando se someten a persecuciones en muchos países, cuando se oprimen sus derechos, como pasó en Ucrania. En el día del golpe de Estado se anunció que era necesario restringir el uso de la lengua rusa.

Pregunta: Mientras, posteriormente se ablandaron…

Respuesta: Sí, pero lo anunciaron. Lo primero que hizo el parlamento tras el golpe de Estado fue aprobar una ley de que la lengua rusa debía “estar en su puesto”. Es decir, querían otorgar al ruso el estatus de idioma inferior. Dos días después, se declaró que los rusos nunca glorificarían a Stepán Bandera y Román Shujévich, por eso hay que expulsarles de Crimea.

Después de que ofreciera una rueda de prensa, un periódico alemán escribió que Serguéi Lavrov había tergiversado la información presentando “una manifestación pacífica de los tártaros de Crimea ante la sede del Consejo Supremo de Crimea como un intento de expulsar a los rusos de la península”. Es suficiente ver vídeos de aquella época cuando el Consejo Supremo fue rodeado por rufianes que cometían tropelías, sin hablar de “trenes de la amistad” enviados a Crimea por Dmitri Yárosh.

Lo que pasó en Ucrania fue un golpe de Estado, una traición del Derecho Internacional por parte de Occidente, cuando un acuerdo firmado por los ministros de Asuntos Exteriores de los países locomotoras de la UE fue pisoteado. Posteriormente, la UE empezó a convencernos que así debía ser y que no se podía hacer nada con eso. En realidad, es una vergüenza de Europa. Constatando este hecho histórico, no nos metemos en nuestra concha sino queremos cumplir los Acuerdos de Minsk.

En cuanto a las “líneas rojas”, se puede decir que en aquel momento la “línea roja” fue atravesada, igual como fue atravesada la “línea roja” por orden de Mijaíl Saakashvili cuando se lanzó una ofensiva contra Osetia del Sur donde estaban acantonadas fuerzas de paz rusas, osetas y georgianas. Mientras, las fuerzas de paz georgianas se retiraron de aquella zona varias horas antes del inicio de aquel acto de agresión ilegítimo y provocativo.

Rusia tiene sus intereses y hay que recordarlo. Rusia tiene las “líneas rojas”. Creo que los políticos serios en Europa entienden que es necesario respetar estas “líneas rojas” como las respetaban en los tiempos de Guerra Fría.

Pregunta: Volvamos a los estadounidenses. Los medios de comunicación estadounidenses informaron que, en marzo de 2017, Rusia entregó a EEUU las propuestas para normalizar las relaciones en el formato “non-paper” que, supuestamente, incluían varios acápites. En vista del aumento por parte estadounidense de las presiones sancionatorias y de todo lo que ocurrió en las relaciones entre Rusia y EEUU durante un año, ¿siguen vigentes estas propuestas?

Respuesta: Las propuestas siempre siguen vigentes. Nunca nos obstinamos sino tratamos de entender el contexto de las acciones emprendidas por los estadounidenses u otros colegas nuestros. En este caso, entendemos muy bien que existe toda una gama de factores que causan una agresividad sin precedentes por parte del establishment estadounidense, como se suele decir hoy.

El factor principal consiste en que el Partido Demócrata no puede reconciliarse con su derrota, habiendo aplicado tantos esfuerzos para expulsar a Bernie Sanders de la carrera presidencial, entre otras cosas, lo que no quieren recordar ahora. Fue una manipulación abierta del proceso electoral que violaba burdamente la Constitución de EEUU.

Además, la mayor parte del Partido Republicano se vio en una situación cuando eligieron a un Presidente ajeno al sistema quien no pasó por todas las etapas del establishment estadounidense y consiguió los votos del electorado durante las primarias como representante del Partido Republicano. Independientemente de lo que pensemos acerca de las acciones del Presidente de EEUU, Donald Trump, de cómo califiquemos sus acciones a las que no están acostumbrados los diplomáticos y politólogos tradicionales...

Pregunta: Él viola todos los acuerdos internacionales como “un elefante gordo en una cristalería”.

Respuesta: Independientemente de lo que pensemos acerca de estas acciones, ahora hablamos de las causas de una indignación sin precedentes de los políticos estadounidenses. A los republicanos no les gusta tampoco que al poder haya llegado un hombre quien probó que el sistema que existió durante muchas décadas (más de 100 años), cuando los dos partidos acordaron las reglas de juego (un partido llega al poder para cuatro años, posteriormente llega el otro y el primer partido se ocupa de negocios, después llega el turno del primer partido y el otro se ocupa de negocios), dejó de existir, porque llegó Donald Trump. Mientras, él no llegó para cumplir una misión, sino porque la sociedad estuvo cansada del cambio tradicional del líder.

Si analizamos la estructura de la sociedad estadounidense, entenderemos que en ésta se desarrollan interesantes procesos demográficos. No por casualidad los elementos étnicos suscitan hoy debates largos y profundos de si se renace y se agudiza el racismo que en la política estadounidense siempre estaba presente en forma abierta o latente. Estos procesos son complicados y continuarán durante mucho tiempo. Repito que una de las causas es la derrota de los demócratas con la que no pueden resignarse todavía. La segunda causa es el fracaso del sistema bipartidista. Este procedimiento amigable se aplicó durante muchas campañas electorales. El tercer elemento entre muchos otros en los que quisiera centrar la atención es la sensación de la pérdida de la posibilidad de influir en todos los procesos mundiales en interés de EEUU. Puede parecer paradójico, pero es así. Y esto se dejará sentir durante mucho tiempo.

Hasta en los tiempos de Guerra Fría EEUU fue mucho más potente en lo que se refiere a su cuota en la economía mundial y, naturalmente, la posición predominante dentro del sistema monetario internacional, cuando no había el euro, nadie oía sobre la existencia del yuan ni del rublo. Ahora a EEUU le corresponde un 18% ó 20% del PIB global. Ya no es la mitad como fue anteriormente y las cifras distan leguas de las que se registraron tras la Segunda Guerra Mundial.

La sensación de que un centro no puede resolver todos los problemas se manifiesta también en la campaña rusófoba. Además, existe China y otros países grandes muchos de los que, posiblemente, prefieren hacer la vista gorda de los excesos estadounidenses. En nuestro caso, es difícil porque las dos primeras causas (la derrota de los demócratas y el fracaso del sistema) conllevaron de algún modo a que nos presentaron como los culpables. Varias personas mantuvieron contactos con varios representantes de la élite política estadounidense. El Embajador de Rusia en EEUU, Serguéi Kisliak, mantuvo contactos con el asesor de seguridad nacional del Presidente Donald Trump, Michael Flynn. Es normal y no tuvo que provocar tales reacciones, además, en comparación con lo que los diplomáticos estadounidenses hacen en Rusia, con las acusaciones que intentan presentar al Embajador y la Embajada de Rusia en EEUU, es un balbuceo.

Ya que no reaccionamos a las inamistosas medidas coactivas aplicadas contra el Embajador ruso, quien se negó a cambiar su actitud, renunciar a su independencia y disculparse por lo que nunca ocurrió, esto les excitó aún más. Empezaron a cargarnos con todos los pecados y fracasos de EEUU. Nos utilizan como un pararrayos en el contexto de los acontecimientos en México, Francia...

Pregunta: Hasta en Malta.

Respuesta: Por doquier. Constantemente se oye Rusia, Rusia, Rusia. Es simple y fácil para una propaganda torpe. Como se dice, los electores reaccionan a lemas muy simples de CNN: “Rusia se ingiere de nuevo...”. Si estas declaraciones se repiten mil veces, se recuerdan.

Pregunta: Suena como si Usted personalmente justificase al Presidente Donald Trump. Mientras, nadie les obligó firmar una ley sobre el suministro de armas a Ucrania y una ley de sanciones en agosto pasado.

Respuesta: Idealizo a nadie. Creo que hay que entender que en la situación cuando se aprueban las leyes por la mayoría de votos (un 95%), el Presidente ya no piensa de que se trata en la respectiva ley, en qué medida es real, legal, legítimo o justo sino entiende que su veto será superado en todos los casos.

Pregunta: ¿Y la ley sobre el suministro de armas a Ucrania? Barack Obama no la promulgó.

Respuesta: La respuesta es la misma. Sabe perfectamente que el Congreso le obligará a hacerlo. Si el Presidente Donald Trump renuncia a hacer lo que quiere la mayoría aplastante de los miembros del Congreso, y allí existe esta mayoría, su veto será superado. En este caso, entra en vigor la mentalidad interna estadounidense. Si el veto del Presidente se supera, independientemente de si fue justo, justificado y respondía a los intereses de EEUU a largo plazo, es el fracaso del Presidente. Ya está.

Cuando el Presidente de EEUU, Donald Trump, me recibía en la Casa Blanca, hablaba con el Presidente ruso, Vladímir Putin, en Hamburgo y posteriormente por teléfono, no vi que el Presidente de EEUU, Donald Trump, planeaba emprender algo que socavase sus declaraciones electorales sobre las buenas relaciones con Rusia. Mientras, la situación es así. La combinación de al menos tres factores – la derrota de Hillary Clinton, la no pertenencia del Presidente de EEUU, Donald Trump, al sistema y la necesidad de explicar el por qué a EEUU no le cuaja todo en la arena internacional (hay otros factores también) – provoca lo que ocurre ahora. A medida que EEUU se involucre en este proceso deplorable y vea que Rusia actúa con tranquilidad, sin histeria (en algunos casos reaccionamos, pero diría que la reacción fue mínima), que continuamos avanzando sin cambiar de rumbo, promoviendo nuestra política de arreglo de conflictos, trabajando en los mercados de los que los estadounidenses quisieran expulsarnos, esto empieza a irritar a las personas que promueven la agenda rusófoba. Es lamentable. Nos alegra el que últimamente, varios miembros del Congreso, algunos politólogos y diplomáticos de EEUU empiecen a reconocer en voz baja, en las conversaciones confidenciales que esta situación no es normal y es necesario enmendarla. Todos destacan que los que intentaron arrinconarnos no tenían razón, porque se ve que no se puede aislarnos. Es suficiente ver la agenda de reuniones y viajes del Presidente ruso, Vladímir Putin, de otros miembros del Gobierno para entender que no se logró aislarnos. Dicen que lo entienden todo, que se pasaron de rosca en este ámbito, pero nos proponen hacer algo para que se pueda decir que Rusia ha cedido. Esta psicología, naturalmente, causa la impresión de que la mentalidad jingoísta no obra a favor de EEUU. Proponen hacer algo en relación con Ucrania.

Pregunta: ¿“Ceder” quiere decir, por ejemplo, fortalecer el control sobre las acciones de los milicianos en Donbás, obligarles a cesar el fuego, retirar todo el armamento y observar rigurosamente todas las cláusulas fundamentales de los Acuerdos de Minsk?

Respuesta: No estamos en contra de que todos retiren el armamento y cesen el fuego, no sólo los milicianos de las repúblicas de Donetsk y de Lugansk sino el Ejército ucraniano también. Hay muchos testimonios de sus colegas, incluidos los de la BBC y otros medios de comunicación, que visitaron, también este año, la línea divisoria, de que los batallones como Azov y varios otros no los controla nadie, excepto sus jefes. Las Fuerzas Armadas de Ucrania no tienen influencia sobre ellos, dichos batallones no acatan las órdenes de nadie. Valga como ejemplo el bloqueo que impusieron y que criticó el Presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko. Juraba en público poner fin a este bloqueo (contradice completamente los Acuerdos de Minsk), enviaba algunas fuerzas para levantarlo, pero fracasó. Posteriormente, decidió que sería mejor dar una vuelta de 180 grados y promulgar un decreto legalizando el bloqueo. Así las cosas, hay que cesar el fuego y retirar las tropa y el armamento pesado, pero es necesario que lo hagan ambos bandos.

He dicho en la rueda de prensa que los intentos de reducir toda la paleta geopolítica a Ucrania exhortándonos a retirar a un batallón de Donetsk o Lugansk para darles la posibilidad de ir suavizando las sanciones, son humillantes para las personas que lo declaran ocupando altos cargos.

Continuará

Fuente:

Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa

Esta web utiliza cookies. Si continuas navegando, estás aceptándolos.