17 | 09 | 2019

Hoy, 11 de Septiembre, Diada Nacional de Cataluña, lejos de análisis abstractos de supuestos patriotas de uno y otro lado, corresponde analizar cuál es la situación en la que se encuentra nuestro pueblo, sostén real de Cataluña.

La realidad de nuestro pueblo es que la pobreza está extendida por todo el territorio. Que las condiciones laborales, empeoradas de forma notable durante la crisis, cada vez son más lamentables por los trabajadores y mejores para los intereses de los empresarios. Que cada vez hay más multimillonarios mientras más familias obreras no pueden llegar a fin de mes. Que los servicios públicos siguen empeorando a base de recortes como las que ha hecho el Gobierno de la Generalitat este verano. Que la especulación inmobiliaria es una lacra que provoca que los catalanes tengamos que destinar el 50% del salario para poder tener un techo, muchas veces precario, donde vivir. Que nuestra economía depende cada vez menos de la industria y cada vez más de sectores laboralmente precarios como el turismo. Que 20000 alumnos comenzarán este curso estudiando en barracones. Que miles de jóvenes no pueden estudiar en la universidad por unas tasas universitarias absolutamente prohibitivas y, cuando lo hacen, muchas veces tienen que acabar haciendo prácticas gratis a las empresas con la excusa del aprendizaje. En definitiva, que durante la época de recuperación de la crisis en ningún caso se están revirtiendo las agresiones a la clase obrera si no que se asientan en vistas de la próxima crisis.

Hoy se privatizan las ganancias y el sistema se prepara para que, dentro de unos meses o años, al estallar la próxima crisis, se vuelvan a colectivizar las pérdidas y rebajamos más peldaños en nuestra calidad de vida. El principal problema de la clase obrera de Cataluña se llama sistema capitalista.

Ante esta realidad, la clase dominante interpone varias pantallas para confundir y dividir a nuestra clase. En ningún caso decimos que los problemas nacionales no tengan una base real, sino que se utilizan para ocultar el problema principal y confundir las alianzas necesarias para resolverlo. En España hay un déficit democrático obvio que impide al pueblo de Cataluña decidir su futuro. Los episodios de los últimos años reafirman la tesis que los comunistas hemos defendido siempre: que en cualquier país capitalista, bajo la apariencia democrática se esconde la cruel dictadura del capital, la dictadura de los intereses económicos de las clase de los grandes propietarios. Ahora bien, para cambiar una situación injusta no es suficiente en identificarla y al recordar permanentemente el papel de víctimas. Las cunetas están llenas de compañeros y compañeras que tenían la razón. Hacen falta una estrategia y una táctica acertadas.

Hace años que hemos ido diciendo que los dirigentes independentistas están llevando al pueblo de Cataluña a un callejón sin salida. Hoy, esta es una realidad innegable. La confusión instalada en el independentismo no es por falta de ideas brillantes ni por divisiones entre partidos como interesadamente se argumenta, es debido a una imposibilidad material de llevar a cabo los objetivos que se han fijado en el momento actual. Romper con un sistema junto con los sectores burgueses que tienen un interés evidente en el mantenimiento de este sistema, o romper un país de la UE y la OTAN haciendo guiños a todas las instancias occidentales es un sinsentido.

La clase obrera de Cataluña ha de decir que ya basta de ser utilizada como carne de cañón para los intereses económicos de diversos sectores de la burguesía. La clase obrera no puede estar enfrentada entre sí en función de su sentimiento nacional mientras los poderosos se frotan las manos. La clase obrera debe decir basta a un Gobierno que sólo habla del conflicto con España mientras lleva a cabo recortes o intenta impulsar las privatizaciones con la Ley Aragonés. La clase obrera debe mantener su unidad por encima de la nacionalidad, la raza, el género o la edad para confrontar el verdadero enemigo que es el sistema capitalista que aumenta la explotación día a día e impide, por los intereses económicos que soporta , el derecho a la autodeterminación. La clase obrera necesita levantar un proyecto propio independiente de la burguesía para luchar por un país para la clase obrera.

Nuestro camino: ¡la independencia de la clase obrera!

En Barcelona, ​​10 de septiembre de 2019

Comité Nacional del PCTC

Fuente :

PCTE – Partido Comunista de los Trabajadores de España

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